miércoles, 21 de diciembre de 2011

The silly adventures of a brave heart

16 de Septiembre, 2010
Abrí los ojos y pensé que los otros días, los que ya quedaron atrás no habían sido más que un pequeño criadero de sentimientos holgazanes que no me dejaban avanzar en la búsqueda de mi rumbo. Rompí con mi rutina de eterna quimera de dolor de mi misma, me levante y me puse ropa de calle, busqué entre mis mascaras la más adecuada para salir a caminar e interactuar con desconocidos que no me interesa conocer. Pasaron cuatro meses desde la ultima vez que salí a comportarme como un ser citadino, parar el bus, pagar y escuchar las historias de los otros pasajeros, fue lo mínimo que hice ese día; pero al regresar a la ciudad, a la que tanto amo me encontré con una urbe que dejó de hablarme, ya no me cantaba al oído ni me susurraba cosas bonitas, todas se las dejó a aquel personaje que cuatro meses atrás también decidió que yo no era lo suficientemente cuerda para el.

17 de Septiembre, 2010
Las personas que ahora me rodearan no me agradan, parecen ser seres ajenos a mi realidad, que nunca se aproximarían en lo más mínimo a mi campo contemplativo, son por demás seres hermosos tan diferentes a mí que danzan entre ellos con plena naturalidad. Mi paciencia se acaba, lo que antes me entusiasmaba ahora apenas me mueven unas pocas neuronas, que empiezan a centrar su atención en temas que nunca había contemplado antes. Partir y alejarse de las cosas que no me hacen feliz, convertirme en luz y dejar aparte las agonías que me persiguen.

22 de Septiembre, 2010
Las clases comenzaron y cada vez reitero que estas nuevas personas son iguales que otras que conocí, entre ellos se entienden y se convierten en camaradas. Hoy pensé en mi familia, en lo triste que es para ellos tener que tolerar que un ser tan abominable como yo comparta el mismo techo que ellos, también pensé en él y lo valiente que fue al soportar los meses que compartimos y ahora comprendo que actuó con la razón cuando me pidió que me alejara de él. Mis pensamientos se han enfocado solo en una cosa, en no acabar el dolor con más dolor, estoy buscando un método que complazca mis expectativas de lo que debe ser el viaje más importante que emprenderé.

23 de Septiembre, 2010
La lluvia no me moja, el viento no me mece, el calor no dibuja en mi frente gotas de sudor. Hoy lloré un poco por el miedo que me produce el tener bajo mi espalda una responsabilidad tan grande como lo es ser parte de una sociedad como esta, por la presión del juzgamiento sin piedad de cada uno de mis actos y mis pensamientos.  Nadie me habla, supongo que como el resto de los que me han conocido me consideran demasiado rara y un personaje lleno de complicaciones. El internet me ha instruido en cuanto a métodos, nombres y tiempos; si todo salé como lo espero mañana el amanecer por fin brillara.

24 de Septiembre, 2010
Es viernes y el sol entraba por las ventanas del bus como si fuera un espectáculo pagado y yo estuviera en primera fila, calentó mis mejillas y se escondió entre las nubes rápidamente. Hoy sonreí por un buen momento mientras que caminaba a mi casa. Cuando entre en mi dormitorio puse música y como en los últimos días me acompañó durante toda la tarde sonó “elephant woman”, me deslice delicadamente por toda la casa hasta que encontré un tarro nuevo con 100 capsulas de acetaminofén, las guarde en mi bolsillo y me dirigí a la cocina en búsqueda de un vaso y una jarra para llenarla de agua. Son las 6 pm y hace 3 minutos terminé de escribir una carta que guarde en el cajón de mi mesita de noche, llame a Carolina pero como es de costumbre en las chicas que han dicho ser mis amigas, su preocupación y concentración se focalizaban en arreglarse para que Ricardo la viera arreglada cuando pasé por ella. Destapé el frasco y regué todos los encapsulados  sobre mi cama, serví agua en el vaso y me he ido tragando una a una las capsulas de acetaminofén hasta terminarlas todas. Siento los ojos pesados, iré a dormir. Adiós familia, en la mañana cuando despierten tendrán un vida mejor.


lunes, 21 de noviembre de 2011

Los adioses en Macarena

Pintas burbujitas con tus labios princesa. Tus sonrisas maquiavélicas, tus hoyitos sinvergüenzas, las pupilas dilatadas de tanto mirar las estrellas. - No seas tan hippie-  te dije, - No seas tan maricón- me respondiste,  -Te quiero mucho- te dije, -No seas tan maricón-  me respondiste. Y una vez más te pedí que me dejaras dormir entre tus tetas, arroparme con tu pelo siempre enmarañado, arrullarme con tus latidos y mecerme con tu respiración. No hay mejores almohadas que tus senos princesa; huelen a esa crema de vainilla que compraste en promoción porque nunca tienes dinero, -¡Me costó ocho mil pesos!-  Repetías con orgullo; porque acá las cosas baratas son de contrabando, y esas son las que te gustan a ti. Tu amor es de contrabando bonita, llegó en un barco desde un lugar que no sé dónde es, venía entre ropa y electrodomésticos chinos, tabaco del Medio Oriente, té de la India y sabandijas polizontes. Tu amor es un polizonte bonita. Esta indocumentado y es ilegal bonita.

-¿Quieres comer algo?-
-Yo no como precioso-
 ¿Otra vez la misma vaina? Nunca quieres comer, pero después te engulles  esa mierda de hamburguesas radioactivas, con papitas histéricas, salsas bipolares y refresco altamente toxico.
-Yo te como a ti precioso- Y entonces hicimos el amor, nos llenamos de besos radioactivos, de caricias histéricas, de miradas bipolares y de fluidos altamente tóxicos; y “aun no me siento satisfecha” y que tales, me dijiste. Cerraste los ojos y me pediste que mientras dormías te cuidara, que no llegara ningún tomate asesino.
-Los tomates asesinos no existen bonita-
-Sí, si existen-.

No podría nadie nunca entender lo que es a amar a una bruja como tú. Cuando se lo dije a mamá me llevo donde el párroco del barrio, le pidió una misa a mi nombre, que me rociara agua bendita, y me dio un escapulario y “muchacho rece diez Ave María  y diez Padre nuestros”, y que tales. Después me llevo donde un pastor  y le pidió que me sacara el diablo; el loco me puso la mano en la cabeza y “HERMANO TE LIBERO DEL DEMONIO”, y yo me reí a carcajadas retumbantes, así que el pastor le dijo a mamá que el demonio se había apoderado de mí y que él no podía hacer nada. Entonces mamá me llevo donde un sacerdote budista que me mando a meditar y ayunar por un mes, solo un puñado de arroz a la semana, yo tampoco como bonita, solo un puñado de arroz y karma bonita.

-¿Tienes frio?-
-Siempre tengo frio precioso. Frio en los pies porque bajándome de un bus se cayeron las suelas de mis botitas-,  y lloraste, y me mandaste a cultivar espárragos alucinógenos.
-Los espárragos alucinógenos no existen bonita-
-Mierda! Carbón! Que si existen-
-…si, si existen bonita-
 Te regalé un cigarro para que tus deditos con fiebre lo sostuvieran, tus labios lo besaran y tus pulmones se ahogaran como te ahogas conmigo bonita. “Ya no tengo tanto frio” y que tales. Una sonrisa, una mirada, un beso, un Adiós, no me volverás a ver.

Esa noche llovían luciérnagas y era mi segundo mes de ayunarte; ring ring, tic toc tic toc, ring ring, ¿Aló? ¿Sí? Un momento, es para ti. Son seis mil preciosa, que tenga buena noche señor. Si! Si eres tú! ¿Qué le paso a tu pelo? ¿Qué le paso a tu cara? ¿Y tu color a madera nueva? ¿Y tu crema de vainilla? ¿Y tu arcoíris? “Como hemos cambiado precioso… yo también te quiero maricón!” Una sonrisa, una mirada, un beso, un Adiós, no me volverás a ver.

jueves, 2 de junio de 2011

Historias Cortas

ABUELO
Yo tenía unos 7 años y mi hermano 5, corríamos por la montaña buscando moras silvestres para que más tarde tú las pusieras en un tazón y las rosearas con azúcar. Yo empecé a correr hacia la quebrada con los perros detrás mío, y al estirarme para alcanzar las moras detrás de una roca me fui de cabeza a a la quebrada que no era profunda. Me levantaste de un brazo y bajamos corriendo a la casa para que mi abuela me preparara agua de panela y me cambiara la ropa mojada. Los perros aún seguían detrás mío.

MAMÁ
Hace muy poco tiempo, llegue llorando a la casa. Lloraba por lo que hice, lo que deje de hacer, por no tener la fuerza y tomar cartas en el asunto; Alexa me sostenía con su mirada y me daba el valor para verte a los ojos. Me dijiste que no me habías dicho nada y que no dirías nada porque sabias que yo misma me estaba dando palo, y muy duro.
-Mami… ¿Qué es melancolía?
-Es cuando alguien está muy triste

PAPÁ
Mis primos mayores reunidos en la sala de la casa de mi abuela, yo jugaba detrás de las cortinas con unas figuritas de madera, una hora antes se había ido la luz y mis primos estaban contando historias de espantajos y aparecidos. No recuerdo en que momento te sentaste con ellos y les contaste una de las tantas cosas que vió mi abuelo durante la guerra en Italia. Cuando terminaron con las historias mi mamá llegó de la mano con mi hermano y te pidió que nos fuéramos a la casa. Esa noche te quedaste al lado de mi cama  porque me desperté varias veces soñando con mi abuelo y las velas de la guerra.

MAMA ANDRE
¡Fabulantastico! Llegamos a la casa de Libertad preparamos nuestros cuerpos para el relajo y para entregarnos a la bebida. Sacamos las botellas y maceramos la yerbabuena, azuquítar y soda. Brindis por pacha mamita, brindis por la menta, brindis por la canela.

CAMILA
Bogotá estaba soleada y caminábamos mirando el cielo, y yo te contaba mis historias llenas de colores. Tu sonreías y cantabas esas canciones que nos gustan tanto, cruzábamos las calles saltando y gritando. Llegamos al parque que queda en la 11 con 77 y me di cuenta que una mariquita se abría campo entre tu pelo que estaba alborotado por las carreras, la puse en la palma de mi mano y cuando voló las dos pedimos el mismo deseo. 

GABY
La navidad convierte a la calle y a la gente en un circo. En Colombia no cae nieve, así que la reemplazaban unas máquinas de espuma que se activaban cada 10 minutos. La noche ya había caído y nosotras habíamos bebido, eso nos daba el derecho a sentirnos miserables bajo la espuma que caía sobre nosotras, la fuerza para reírnos de nuestra asquerosa presencia de tristeza en medio de la alegría navideña de todo nuestro entorno. Una vez más estábamos solas y perdidas.

GABRIELITO
¿Qué que? No, ¡olvídate! yo no te voy a seguir más el juego. Deja de decirme que “que linda nenita eres”. Estas ahí parado esperando que yo me abra la blusita, que se me caigan los pantalones por efecto de la gravedad, que no me haya puesto ropa interior. Pero qué lindo hablas Gabrielito, que forma de moverte Gabrielito.

DIANI
Era un miércoles, ese día salimos temprano de clase y yo estaba con Gaby, ella me invitó a almorzar con su mamá y contigo. Cuando te vi nos saludamos como siempre lo hacemos, muy efusivas y nos fuimos el resto del camino hablando de esas cosas que solo son serias para nosotras. Cuando llegamos al restaurante nos quitamos las chaquetas y nos sentamos en la maesa a esperar que llegara la comida, mientras tanto un hombre paso detrás nuestro y se quedó mirando fijamente el tatuaje en tu hombro… creo que la imagen lo tenía hipnotizado. 

DANI:
Comenzamos con una anécdota graciosa, donde el yeso del personaje era el antagonista y la protagonista estaba preocupada por evitarlo; en realidad era una historia dolorosa de frustración en cualquier sentido: de conquista, de perseverancia, de éxito y desesperación. No es tan fácil burlarse de uno mismo ¿sabías? sin embargo cada vez que contamos esas historias de nuestros errores el bittersweet taste de nuestras vidas siempre tiene la grandeza de convertirnos no en mejores personas, pero si más felices.

viernes, 22 de abril de 2011

La mala noche



Ella estaba conmigo y yo con ella, nos fusionamos en lo que pudo confundirse con H2O, pero no era más que un amasijo de lágrimas y gotas de ácido que caen sobre la metrópoli Colombiana.
Casi que podría contarte todo lo que me dijo, que había viajado desde tan lejos solo para traerme noticias tuyas. Noticias que con su llegada empapaban mi ser físico de su expresividad.

Del agua corriente que fluye por ríos y mares, que en su frialdad enferma y mata de hipotermia, y que moja rostros tristes escondiendo su melancolía, y rostros felices exaltando su éxtasis.

Había detenido su camino solo esta noche, la mala noche, mi noche; donde se estremecía mi cuerpo de dolor y regocijo.

Los ojos color lluvia no existen, pero cualquier par de globos oculares pueden ser de lluvia. Tu lluvia cálida y paciente, la que anima y da fuerzas; o mi lluvia tormentosa y fría, la que trae incertidumbre y zozobra.


No creas que estos son de leche!





No es sólo una forma de desligarme de su cuerpo ausente, de su corazón de hielo, sus palabras punzantes y su constante estado de marasmo. No es más que un remedo de lo que puede llegar a ser, no le importa ser digerido por la monotonía y su rutina bien aprendida. Él es ese puto recuerdo que se vende por un cigarrillo y un beso… Y yo? yo soy la princesa a quien intenta colmar con regalos para que no lo deje, para que no lo olvide. Soy quien cada noche lo mata callada le sonríe a la cara, lo besa y se marcha.





¡NO ME PREGUNTE MÁS POR MARÍA JOSÉ!

Desde ese día decidí que no tendría otra amiga como ella, que no creería en mis amigas y también que ya no me entregaría y querría tanto a una amiga. María José creció conmigo, bailó conmigo, cantó conmigo, comió conmigo, lloró conmigo; mis padres la querían como a una hija más y después de tantos años de amistad prefirió ser tocada por las manos de un chico con muchas hormonas danzantes a mi amistad sincera y desinteresada. No la culpo, después de eso yo también prefiero a los chicos que vienen y se quedan un ratito, a invertir años y años en una amistad para que después tenga mas valor cualquier basura. Pido disculpas a las mujeres maravillosas que he conocido en estos últimos años y meses, pues he encontrado un refugio en sus corazones, les agradezco permitirme dibujar sonrisas y lagrimitas en sus miradas, por querer escuchar tanta nada que aveces tengo que callar. Les escribo esto sin muchos detalles y en especial a todos los que me conocen de hace mucho tiempo: La quise, si. La odio? no. Pero no me pregunte más por ella que desconozco su paraje y su destino, si hay dicha o desdicha en su vida me es indiferente, hace mucho dejé de preocuparme y agradezco al ser supremo que me alejó de lo que hoy hubiera significado una internación psiquiatríca fija para mi... si saben a lo que me refiero.