No es sólo una forma de desligarme de su cuerpo ausente, de su corazón de hielo, sus palabras punzantes y su constante estado de marasmo. No es más que un remedo de lo que puede llegar a ser, no le importa ser digerido por la monotonía y su rutina bien aprendida. Él es ese puto recuerdo que se vende por un cigarrillo y un beso… Y yo? yo soy la princesa a quien intenta colmar con regalos para que no lo deje, para que no lo olvide. Soy quien cada noche lo mata callada le sonríe a la cara, lo besa y se marcha.

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