viernes, 22 de abril de 2011

La mala noche



Ella estaba conmigo y yo con ella, nos fusionamos en lo que pudo confundirse con H2O, pero no era más que un amasijo de lágrimas y gotas de ácido que caen sobre la metrópoli Colombiana.
Casi que podría contarte todo lo que me dijo, que había viajado desde tan lejos solo para traerme noticias tuyas. Noticias que con su llegada empapaban mi ser físico de su expresividad.

Del agua corriente que fluye por ríos y mares, que en su frialdad enferma y mata de hipotermia, y que moja rostros tristes escondiendo su melancolía, y rostros felices exaltando su éxtasis.

Había detenido su camino solo esta noche, la mala noche, mi noche; donde se estremecía mi cuerpo de dolor y regocijo.

Los ojos color lluvia no existen, pero cualquier par de globos oculares pueden ser de lluvia. Tu lluvia cálida y paciente, la que anima y da fuerzas; o mi lluvia tormentosa y fría, la que trae incertidumbre y zozobra.


No creas que estos son de leche!





No es sólo una forma de desligarme de su cuerpo ausente, de su corazón de hielo, sus palabras punzantes y su constante estado de marasmo. No es más que un remedo de lo que puede llegar a ser, no le importa ser digerido por la monotonía y su rutina bien aprendida. Él es ese puto recuerdo que se vende por un cigarrillo y un beso… Y yo? yo soy la princesa a quien intenta colmar con regalos para que no lo deje, para que no lo olvide. Soy quien cada noche lo mata callada le sonríe a la cara, lo besa y se marcha.





¡NO ME PREGUNTE MÁS POR MARÍA JOSÉ!

Desde ese día decidí que no tendría otra amiga como ella, que no creería en mis amigas y también que ya no me entregaría y querría tanto a una amiga. María José creció conmigo, bailó conmigo, cantó conmigo, comió conmigo, lloró conmigo; mis padres la querían como a una hija más y después de tantos años de amistad prefirió ser tocada por las manos de un chico con muchas hormonas danzantes a mi amistad sincera y desinteresada. No la culpo, después de eso yo también prefiero a los chicos que vienen y se quedan un ratito, a invertir años y años en una amistad para que después tenga mas valor cualquier basura. Pido disculpas a las mujeres maravillosas que he conocido en estos últimos años y meses, pues he encontrado un refugio en sus corazones, les agradezco permitirme dibujar sonrisas y lagrimitas en sus miradas, por querer escuchar tanta nada que aveces tengo que callar. Les escribo esto sin muchos detalles y en especial a todos los que me conocen de hace mucho tiempo: La quise, si. La odio? no. Pero no me pregunte más por ella que desconozco su paraje y su destino, si hay dicha o desdicha en su vida me es indiferente, hace mucho dejé de preocuparme y agradezco al ser supremo que me alejó de lo que hoy hubiera significado una internación psiquiatríca fija para mi... si saben a lo que me refiero.