lunes, 21 de noviembre de 2011

Los adioses en Macarena

Pintas burbujitas con tus labios princesa. Tus sonrisas maquiavélicas, tus hoyitos sinvergüenzas, las pupilas dilatadas de tanto mirar las estrellas. - No seas tan hippie-  te dije, - No seas tan maricón- me respondiste,  -Te quiero mucho- te dije, -No seas tan maricón-  me respondiste. Y una vez más te pedí que me dejaras dormir entre tus tetas, arroparme con tu pelo siempre enmarañado, arrullarme con tus latidos y mecerme con tu respiración. No hay mejores almohadas que tus senos princesa; huelen a esa crema de vainilla que compraste en promoción porque nunca tienes dinero, -¡Me costó ocho mil pesos!-  Repetías con orgullo; porque acá las cosas baratas son de contrabando, y esas son las que te gustan a ti. Tu amor es de contrabando bonita, llegó en un barco desde un lugar que no sé dónde es, venía entre ropa y electrodomésticos chinos, tabaco del Medio Oriente, té de la India y sabandijas polizontes. Tu amor es un polizonte bonita. Esta indocumentado y es ilegal bonita.

-¿Quieres comer algo?-
-Yo no como precioso-
 ¿Otra vez la misma vaina? Nunca quieres comer, pero después te engulles  esa mierda de hamburguesas radioactivas, con papitas histéricas, salsas bipolares y refresco altamente toxico.
-Yo te como a ti precioso- Y entonces hicimos el amor, nos llenamos de besos radioactivos, de caricias histéricas, de miradas bipolares y de fluidos altamente tóxicos; y “aun no me siento satisfecha” y que tales, me dijiste. Cerraste los ojos y me pediste que mientras dormías te cuidara, que no llegara ningún tomate asesino.
-Los tomates asesinos no existen bonita-
-Sí, si existen-.

No podría nadie nunca entender lo que es a amar a una bruja como tú. Cuando se lo dije a mamá me llevo donde el párroco del barrio, le pidió una misa a mi nombre, que me rociara agua bendita, y me dio un escapulario y “muchacho rece diez Ave María  y diez Padre nuestros”, y que tales. Después me llevo donde un pastor  y le pidió que me sacara el diablo; el loco me puso la mano en la cabeza y “HERMANO TE LIBERO DEL DEMONIO”, y yo me reí a carcajadas retumbantes, así que el pastor le dijo a mamá que el demonio se había apoderado de mí y que él no podía hacer nada. Entonces mamá me llevo donde un sacerdote budista que me mando a meditar y ayunar por un mes, solo un puñado de arroz a la semana, yo tampoco como bonita, solo un puñado de arroz y karma bonita.

-¿Tienes frio?-
-Siempre tengo frio precioso. Frio en los pies porque bajándome de un bus se cayeron las suelas de mis botitas-,  y lloraste, y me mandaste a cultivar espárragos alucinógenos.
-Los espárragos alucinógenos no existen bonita-
-Mierda! Carbón! Que si existen-
-…si, si existen bonita-
 Te regalé un cigarro para que tus deditos con fiebre lo sostuvieran, tus labios lo besaran y tus pulmones se ahogaran como te ahogas conmigo bonita. “Ya no tengo tanto frio” y que tales. Una sonrisa, una mirada, un beso, un Adiós, no me volverás a ver.

Esa noche llovían luciérnagas y era mi segundo mes de ayunarte; ring ring, tic toc tic toc, ring ring, ¿Aló? ¿Sí? Un momento, es para ti. Son seis mil preciosa, que tenga buena noche señor. Si! Si eres tú! ¿Qué le paso a tu pelo? ¿Qué le paso a tu cara? ¿Y tu color a madera nueva? ¿Y tu crema de vainilla? ¿Y tu arcoíris? “Como hemos cambiado precioso… yo también te quiero maricón!” Una sonrisa, una mirada, un beso, un Adiós, no me volverás a ver.

1 comentario:

  1. El apetito de un hombre tiene que ver mucho con lo que le conviene, y en este cuento es un antiapetito. Todo lo desecha. Lo mejor de todo es que ni se le ocurre a que sabrá él mismo.

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